arte

Kendō

Vía moderna de la espada; usa shinai y armadura (bōgu).

Origen y etimología

El término «Kendō» (剣道) se compone de los caracteres 剣 (ken), que significa espada, y 道 (dō), que se traduce como camino o vía. Literalmente, pues, se interpreta como la «Vía de la Espada». Esta denominación, al igual que sucede con otras disciplinas como el Jūdō o el Karatedō, se enmarca en la evolución de las artes marciales japonesas del bujutsu (técnicas marciales) al budō (vías marciales) a partir de finales del siglo XIX y, de manera más consolidada, en el siglo XX. Anteriormente, las prácticas de esgrima se conocían bajo nombres como kenjutsu (técnicas de espada), heihō (métodos de estrategia) o tachiuchi (golpear con la espada), englobadas en las diversas ryūha (escuelas o tradiciones).

El Kendō moderno encuentra sus raíces en las prácticas de esgrima con sable de las escuelas clásicas, muchas de ellas koryū bugei, que desarrollaron métodos de entrenamiento con armamento simulado para la práctica segura. La introducción del shinai (sable de bambú) y el bōgu (armadura protectora) fue crucial para el desarrollo de un entrenamiento de contacto pleno. Se atribuye a Naganuma Shirōzaemon Kunisato (1688-1767) de la Jikishinkage-ryū la formalización de estas herramientas y su metodología de uso en el siglo XVIII, permitiendo un geiko (práctica) más intenso y realista sin causar heridas graves. Durante el período Meiji (1868-1912), tras la prohibición de portar espadas (Haitōrei) y la disolución de la clase samurái, muchas de las ryūha de kenjutsu vieron comprometida su continuidad. Sin embargo, la esgrima resurgió, adaptándose a los nuevos tiempos y orientándose hacia el desarrollo físico, mental y moral, lo que propició el cambio de denominación a Kendō.

Uso técnico en las escuelas clásicas

Si bien el Kendō moderno comparte linaje histórico con las koryū kenjutsu, su metodología y objetivos difieren sustancialmente. Las escuelas clásicas se centraban en la eficacia marcial, la supervivencia en el campo de batalla y la transmisión de un ryūgi (sistema o estilo) completo que a menudo incluía no solo kenjutsu, sino también otras armas (bujutsu) y elementos estratégicos (heihō). El entrenamiento tradicional, antes de la adopción generalizada del shinai y bōgu, se realizaba mediante kata (formas preestablecidas) con bokken (sable de madera) o katana (sable real), buscando la precisión, el maai (distancia) correcto, el timing (momento oportuno) y la comprensión de los principios fundamentales de la esgrima. Las kata clásicas encapsulan principios complejos, como el kirioroshi (corte descendente) o el tsuki (estocada), así como las transiciones entre kamae (posturas de guardia).

La introducción del shinai en las koryū fue gradual y no universal. Algunas escuelas lo adoptaron para un entrenamiento de contacto controlado que complementaba, pero no sustituía, la práctica de kata y el estudio de las técnicas con bokken. Otras ryūha lo rechazaron por considerar que desvirtuaba la esencia de la esgrima real, promoviendo movimientos más amplios y una búsqueda del punto en detrimento de la precisión letal. Es crucial entender que el uso del shinai y bōgu en las koryū no tenía el mismo énfasis competitivo que posteriormente adquiriría el Kendō moderno. Era una herramienta pedagógica para explorar la aplicación de los kata en un contexto dinámico, pero siempre bajo los principios y la estrategia del estilo particular.

Contexto histórico

El Kendō emergió en un período de profunda transformación en Japón. Tras la Restauración Meiji, la abolición del sistema feudal y la occidentalización del país amenazaron con la extinción de las tradiciones marciales. Sin embargo, la necesidad de una educación física y moral para la nueva nación, junto con el resurgimiento del nacionalismo, propició su revitalización. La Dai Nippon Butokukai (Asociación Japonesa de Virtudes Marciales), fundada en 1895, jugó un papel fundamental en la estandarización y promoción de las artes marciales, incluyendo el Kendō.

Durante las primeras décadas del siglo XX, el Kendō se integró en la educación física escolar y se vinculó estrechamente con el espíritu marcial japonés, siendo instrumentalizado con fines nacionalistas y militares, especialmente antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota de Japón en 1945, las artes marciales, incluyendo el Kendō, fueron prohibidas por las fuerzas de ocupación aliadas debido a sus connotaciones militaristas. Sin embargo, se permitió su reinstauración bajo una nueva égida, desvinculada de la ideología militarista y enfocada en el desarrollo personal y deportivo. En 1952, se fundó la All Japan Kendo Federation (Zen Nihon Kendō Renmei), que ha sido clave en la difusión global del Kendō como un deporte marcial.

Matices y errores frecuentes

Un error común es equiparar Kendō directamente con kenjutsu o con las koryū bugei. Si bien el Kendō tiene raíces en el kenjutsu de las escuelas clásicas, su orientación es distinta. El Kendō moderno es predominantemente una disciplina deportiva y una vía de desarrollo personal, con un fuerte énfasis en el shiai (combate competitivo) y un conjunto estandarizado de técnicas y reglas. El kenjutsu clásico, en cambio, es la esgrima practicada en las ryūha, orientada a la eficacia marcial, y su entrenamiento principal se basa en kata con bokken o katana, a menudo sin el uso del shinai y bōgu en la misma medida o con los mismos objetivos.

Otro matiz importante es la relación entre el Kendō y el espíritu marcial. Aunque el Kendō promueve valores como el respeto, la disciplina y la perseverancia (gaman), es esencial distinguir entre el espíritu deportivo del Kendō moderno y la mentalidad de supervivencia inherente a las koryū. La búsqueda del ippon (punto válido) en Kendō difiere de la intención de un corte letal o una técnica de defensa personal en el kenjutsu. No obstante, el Kendō moderno incorpora también la práctica de kata (las Nihon Kendō Kata), que sirven como puente hacia los principios más profundos de la esgrima tradicional y como un medio para honrar su herencia.

Relación con otros conceptos del budō

El Kendō forma parte integral del budō moderno, compartiendo la filosofía de «la vía» (dō) que busca la mejora del individuo a través de la práctica marcial. Se relaciona estrechamente con el bujutsu en su origen técnico, pero se distingue por su enfoque en el desarrollo holístico del practicante. Conceptos como zanshin (conciencia continua), ki-ken-tai-ichi (unidad de espíritu, espada y cuerpo) y mushin (mente vacía o sin pensamiento) son fundamentales tanto en el Kendō como en otras disciplinas del budō y las koryū. La postura y el movimiento, el kiai (grito de energía), y la etiqueta (reigi) son elementos compartidos que subrayan la herencia cultural y marcial común.

El Kendō, al igual que el Iaidō (el arte de desenvainar la espada) y el Jōdō (el arte del bastón), es a menudo practicado por individuos con interés en la esgrima japonesa, y sus practicantes pueden encontrar sinergias al estudiar los principios comunes que subyacen a estas disciplinas. El estudio de las kata del Kendō, en particular, puede servir de introducción a los movimientos y conceptos presentes en el kobudō (artes marciales antiguas), fomentando una apreciación más profunda de la compleja historia y evolución de la esgrima japonesa.