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Randori
乱取りrandori
Práctica libre y no codificada; en una koryū es rara y, cuando existe, suele estar fuertemente regulada.
Origen y etimología
El término "randori" (乱取り) se compone de los caracteres 乱 (ran), que puede significar "caótico", "desordenado", "aleatorio" o "revuelto", y 取り (tori), que se traduce como "tomar", "coger" o "agarrar". Conjuntamente, la etimología sugiere una acción de "tomar o agarrar de forma caótica", "aleatoria" o "libre". Es crucial entender que, en el contexto de las koryū bugei (artes marciales clásicas), esta "libertad" o "aleatoriedad" es siempre relativa y rara vez implica una ausencia total de estructura o intención pedagógica.
Aunque la palabra ha ganado prominencia en el budō moderno (gendai budō) para describir la práctica de combate libre o de aplicación no codificada, su presencia explícita en los densho (rollos de transmisión) o la documentación histórica de muchas ryūha (escuelas) clásicas es limitada. No obstante, esto no implica una ausencia de prácticas análogas, sino más bien una terminología diferente o una conceptualización distinta de la interacción espontánea. Es posible que diversas koryū emplearan términos propios o descripciones funcionales para referirse a ejercicios con grados variables de improvisación dentro de un marco de entrenamiento establecido.
Uso técnico en las escuelas clásicas
En las koryū, el concepto de randori dista mucho de su interpretación en disciplinas modernas como el Judo o el Aikido, donde designa una forma de combate libre con reglas para la competición o el desarrollo técnico espontáneo. En las koryū bugei, la piedra angular del entrenamiento es el kata (型), una serie preestablecida y codificada de movimientos que encapsula los principios estratégicos y tácticos de la ryūha. Por tanto, una práctica puramente "libre" en el sentido moderno es generalmente antitética a la metodología de transmisión clásica.
Sin embargo, algunas koryū han incorporado o desarrollado prácticas que pueden considerarse análogas al randori, aunque siempre con un fuerte control pedagógico. Estas prácticas, a menudo referidas por términos específicos de cada ryūha (como kakkedai en Tenshin Shoden Katori Shinto-ryu, o diversas formas de kumitachi improvisado o yōjin-jutsu en otras escuelas), sirven para que el practicante aplique los principios aprendidos en los kata en situaciones menos predecibles, pero aún reguladas. El objetivo no es la competición o la victoria sobre el compañero, sino la profundización en la comprensión del maai (distancia y timing), el kuzushi (desequilibrio), la transición entre waza (técnicas) y la adaptación a las reacciones de un oponente que no sigue un patrón completamente predefinido.
Estas formas reguladas de "乱取り" están diseñadas para consolidar la absorción de los principios transmitidos a través del kata, permitiendo al practicante integrar los kamae (posturas), los movimientos de taisabaki (movimiento corporal) y las aplicaciones de bujutsu (arte marcial) de una manera más fluida. No se trata de inventar nuevas técnicas, sino de desplegar las ya aprendidas en un flujo adaptativo. La seguridad es primordial, y la intensidad suele ser controlada para evitar lesiones y permitir un aprendizaje efectivo.
Contexto histórico
La aparición de prácticas de combate más libres en Japón coincide en gran medida con la transición de las koryū a los gendai budō a finales del periodo Edo y, más marcadamente, en la era Meiji. Durante el periodo Sengoku y los primeros años del Edo, la prioridad de las koryū era la efectividad en el campo de batalla, donde el combate rara vez era "justo" o "libre" en el sentido moderno. El entrenamiento se centraba en kata que simulaban situaciones de vida o muerte, a menudo contra múltiples oponentes o en escenarios complejos.
Con la pacificación del periodo Edo, el enfoque de algunas ryūha comenzó a expandirse más allá de la mera efectividad militar hacia aspectos de desarrollo personal, ética y filosofía. Sin embargo, la metodología del kata permaneció dominante. Es con la figura de Jigoro Kano y la creación del Judo a finales del siglo XIX, y su énfasis en el randori como método de entrenamiento para la competición deportiva y el desarrollo moral, cuando el término adquiere su significado contemporáneo más difundido. Kano, al estudiar diversas jujutsu koryū, identificó la necesidad de un método de práctica que permitiera a los estudiantes aplicar sus habilidades de forma más dinámica y adaptativa de lo que los kata por sí solos ofrecían, pero de una manera segura y controlada. Su randori se diseñó para desarrollar la flexibilidad técnica y táctica, el kime (enfoque decisivo) y la resistencia, siempre bajo la supervisión de un instructor experimentado.
Matices y errores frecuentes
Uno de los errores más comunes al abordar el randori en el contexto de las koryū es proyectar la interpretación moderna sobre las prácticas históricas. Afirmar que las koryū no tenían randori es, en un sentido estricto, parcialmente cierto si se entiende el randori como el combate libre y deportivo del gendai budō. Sin embargo, es engañoso si se ignora que muchas ryūha sí tenían y tienen métodos de práctica que, aunque no se llamen randori y sean más estructurados que el combate deportivo, cumplen la función de desarrollar la aplicación espontánea de las técnicas codificadas.
Otro matiz importante es la relación con el kobudō (armas antiguas). Aunque el randori se asocia más a menudo con las artes de jujutsu o taijutsu (combate sin armas), algunas koryū bujutsu con armas también incorporaban ejercicios más dinámicos. Por ejemplo, ciertas formas de kumitachi (ejercicios de espada entre dos personas) podrían tener fases de mayor improvisación o reacción, siempre dentro de los principios de la ryūha y bajo un estricto control de seguridad y etiqueta (reigi).
Es fundamental comprender que cualquier forma de práctica "libre" en una koryū está siempre supeditada a la didáctica del kata. El kata es el diccionario y la gramática; el randori o prácticas análogas son ejercicios de composición que utilizan ese vocabulario y gramática para construir frases y párrafos, no para escribir una obra completamente nueva sin fundamentos. El kata proporciona los omote (principios superficiales) y ura (principios ocultos), y la práctica más dinámica permite al practicante descubrir cómo estos principios se manifiestan en situaciones cambiantes.
Relación con otros conceptos del budō
El randori en su concepción moderna se erige en contraste directo con el kata. Mientras el kata enfatiza la forma perfecta, la repetición y la interiorización de principios, el randori busca la aplicación espontánea y la adaptación. No obstante, en el contexto de las koryū, no son elementos antagónicos, sino complementarios, aunque con una clara jerarquía donde el kata es primordial.
El desarrollo a través del randori contribuye a la comprensión del zanshin (estado de alerta y preparación mental continua), del kiai (unificación de energía y espíritu en una exclamación o acción) y de la capacidad de mantener el heijoshin (mente tranquila y sin perturbaciones) bajo presión. Estos son principios fundamentales en cualquier bujutsu o budō.
También es relevante su relación con el concepto de shuhari (守破離), la progresión del aprendizaje: shu (守) es la obediencia y el estudio de la forma, ha (破) es la ruptura con la forma para comprender los principios subyacentes, y ri (離) es la trascendencia, la creación de algo propio a partir de esos principios. Las prácticas análogas al randori en las koryū pueden verse como herramientas pedagógicas vitales en las fases ha y ri, permitiendo al practicante explorar y manifestar su comprensión de los ryūha en un contexto de interacción dinámica, pero siempre informado por la base sólida de los kata y los densho de la tradición.